Trastorno bipolar

En relación a este trastorno que afecta a muchas personas, y debido a las constantes preguntas sobre el mismo, es que daré un pantallazo general respecto a las manifestaciones de sus síntomas mas frecuentes, pero debo advertir dos cosas, la primera es que cada uno se enferma de una manera especial, única e irrepetible, esto hace que lo descrito mas abajo abarque a una parte importante de los enfermos, y que cada uno posea su particular manera de sufrir. Y en segundo lugar sostengo que toda enfermedad es un camino y que son avisos que el cuerpo y la mente nos alerta para reveer nuestras vidas.
El trastorno bipolar, anteriormente llamado enfermedad maníaco-depresiva, afecta al estado del ánimo (alegría o tristeza). Esta enfermedad puede alterar en forma intensa la personalidad y la sociabilidad del ser humano que la padece, es intensamente dolorosa en términos psicológicos, a decir que el dolor psíquico es la angustia.
Por lo general este trastorno combinan episodios de manía, que luego pueden desaparecer o variar hacia una depresión, 1 o 2 veces en el año; estas variaciones de uno estado de animo a otro, se denominan “ciclos”, por ejemplo ciclo de manía o ciclo de depresión, o también “ciclados”; a veces, pueden presentar más de 2 ciclos en el año o hasta en un mismo día, pueden ciclar. Cuanto mas ciclos en menor tiempo, implica mas deterioro funcional de la persona aquejada.
El trastorno bipolar puede notarse desde una disminución del sueño, duerme pocas horas o casi ni duerme y en sus pensamientos o cavilaciones circulan numerosas ideas eufóricas. Suele presentar una actividad desmedida, habla de sus nuevos proyectos, convencido que serán grandiosos y de la mejor calidad, a veces presenta ideas imposibles de poner en práctica. En este episodio maniaco, la persona se siente exageradamente bien; todo lo que circula por su cabeza, sus pensamientos e ideas, no puede ponerse un límite ni siquiera logra examinarlos o analizarlos. Se lo nota muy sociable y alegre, verborragico habla en demasía, sin parar, y nunca dice nada, son palabras y más palabras sobre un mismo concepto fijo. Pareciera que quiere imponer sus pensamientos por sobre los demás, produciendo cansancio en quien lo escucha. Todas estas manifestaciones se asocian con un estado de impaciencia, irritabilidad y hasta agresividad, con pérdida, de la noción de la realidad, todo lo que actúa o piensa es en extremo intenso polarizado por la manía. A veces puede desencadenar descompensaciones psicóticas paranoides como la creencia de estar perseguido por enemigos. Es común que en su euforia realice gastos excesivos o regalos exagerados, presenta un aumento de impulso sexual, e ideas delirantes y alucinaciones. Este estado maníaco puede afectar a la persona de diferentes maneras en el plano social, por ejemplo: separaciones, pérdida del trabajo, endeudamiento y hasta deterioro social. A veces, se combina el estado maníaco con la depresión con diferencia de horas y frecuentemente, luego de un episodio de manía sigue una fase depresiva.
La hipomanía es un estado de “manía leve” de grado menor a la especificada anteriormente suele tomarse en cierta forma agradable; en este momento la persona aumenta su actividad, presenta mayor creatividad, es mas sociable, un amante apasionado, enamorado de la vida, lamentablemente nunca es estable y puede degenerar en un episodio maníaco o depresivo. Los síntomas de la hipomanía son aumento de la autoestima, exageración de las propias capacidades, aumento de la sociabilidad, aumento de la locuacidad, gastar más de lo habitual, un optimismo exagerado, falta de autocrítica, hablar en voz alta, sin tolerar interrupciones, aumento de interés por el sexo, cambios bruscos del humor, aumento de la emotividad.
La fase depresiva del trastorno bipolar es la más dolorosa del trastorno, no difiere de una depresión mayor, a excepción que presenta ciclos alternantes. En este ciclo se nota que la persona presenta cansancio, apatía, desgano, abulia, sin ilusión por nada, desmotivada. Cualquier actividad simple le representa un esfuerzo enorme y dicha situación parece no tener salida. Perdiéndose todo el interés por las cosas, los negocios, la vida, el apetito, baja autoestima, enlentecimiento psicomotriz, sensación de tristeza, vacío existencial, falta de concentración, molestias físicas, insomnio o exceso de sueño, pérdida o exceso de apetito, inhibición social y hasta pérdida o disminución de la libido sexual. Nada parece tener sentido, ni siquiera observa las normas higiénicas fundamentales. A veces se tornan pedantes con elevados montos de ansiedad y de negativismo, con intensos deseos de morir, ideas de ruina o culpa. El problema fundamental en esta fase depresiva es que el enfermo no toma conciencia de lo transitorio de su estado, y que con un tratamiento adecuado podría recuperar su salud mental. Por esto es que es importante asesorarse con profesionales psicólogos y psiquiatras para tomar medidas preventivas contra el suicidio.
La consulta en estos casos es primordial. Es una enfermedad que NO SE CURA SOLA. Hay indicios de que puede ser hereditaria. El tratamiento es multidisciplinar, psicólogo y psiquiatra con control medico clínico. Asimismo la farmacología juega un aspecto importantísimo.
BRUNO JEREZ
PSICOLOGO MP 74
Licenciado en Psicología Bruno Jerez - Catamarca - Argentina - MP 74