La soledad
La soledad se ha transformado en una epidemia, los movimientos culturales, económicos sociales, el nuevo formato psicológico del hombre urbano hace que cuanto mas se masifica mas solo se va quedando. La soledad en la actualidad rompe las barreras del anonimato, reservada en antaño para los ancianos, los viudos, los divorciados, los abandonados, los físicamente impedidos, los débiles mentales, los que poseen una alteración grave de personalidad, es decir las personas mas vulnerables, hoy se le suman los jóvenes, los adolescentes, los adultos, ya sean estudiantes, trabajadores, profesionales, etc., y sin contar a aquellas parejas que aun en connivencia física se encuentra alterada la comunicación emocional.
Definiendo dos tipos de soledad, la social y la emocional, es la segunda la que mas perjuicios psicológicos trae al individuo. Definida por el diccionario de la RAE, soledad es: la carencia voluntaria o involuntaria de compañía. O el pesar y melancolía que se sienten por la ausencia, muerte o pérdida de alguien. Por un lado la soledad psicológicamente no es una patología, no existe un cuadro nosológico que la ubique como “enfermedad mental”, pero si refleja una carencia, de amor, de contacto social. ¿Puede producir psicopatología? Si puede, el individuo expuesto a un tiempo prolongado bajo esta situación conduce al desasosiego, la desesperación, la tristeza, la melancolía, sensación de indefensión, hasta la depresión.
La soledad es mala compañía.
La soledad viste al ser humano de una luz gris, un halo de tristeza, mirada ausente, doliente, pone una barrera que aleja el interés de los demás, pierde la atracción, produce vergüenza. Pero no nos damos cuenta que esta situación es común a todo el mundo, todos nos hemos quedado solos alguna vez, todos hemos sido abandonados, olvidados. Sin embargo se han atravesado distintos caminos para no sentirla, no analizarla, el más común es el “boliche”, el alcohol, las compañías fáciles, el sexo sin emoción, esto tapona el dolor, la falta.
La soledad psicopatológica.
El solitario busca en la computadora, en el alcohol, las drogas, las falsas amistades, la diversión hueca, el impulso compulsivo a un deporte, a un hobbie, en el trabajo, en la productividad exagerada, en las compras compulsivas, en atracones de comida desesperados, en sus crisis de autoestima, en episodios de llanto, tapar aquel vacío existencial del que no se puede desprender.
Los solos no están tan solos.
Según el Censo 2001, en la Argentina viven 1.700.000 personas solas, en su mayoría son jóvenes adultos, hombres y mujeres de entre 20 a 40 años, representando los hogares unipersonales el 17% del total de las viviendas del país. Correspondiendo estas cifras a aumentar a medida que transcurre el tiempo. El sistema socioeconómico que pondera el individualismo, la belleza física, destaca el exitismo y liga este éxito al dinero y a la soledad egoísta, puede estar influyendo en nuestra cultura de manera decisiva. No solo es mala suerte para los solitarios, sino que también hay otras variables independientes de sus personas. La culpa que siente el solitario ya puede ser erradicada.
El solitario es un negocio.
Los solitarios cuentan con más dinero para gastarlo en si mismos, y por lo general cuentan con un ingreso superior a los $1500, estas personas representan un nicho en los negocios, se construyen viviendas unipersonales, muebles, autos, departamentos, ropa, perfumes, spa, cremas, zapatos, etc.
Dante me dijo: – Es bíblico amigo, el hombre no esta hecho para estar solo.
En el consultorio veo a diario a las personas solas, una anciana que falleció su esposo fue sometida a una soledad anonimante, dolorosa, creando una defensa fóbica y a la imposibilidad de salir sola a la calle sin la “compañía de alguno de sus hijos”. Una mujer joven adulta, abandonada por su cónyuge, ha caído presa de trastornos de pánico. Un ingeniero divorciado presenta un trastorno por estrés agudo profundo. La adolescente con la separación de sus padres le incremento el miedo a los exámenes, hasta un nerviosismo angustiante, paralizante. Todas estas personas que empezaron a carecer de una figura emotiva en su vida sienten la carencia del vínculo afectivo significativo. Esto DUELE MUCHO. Pero se supera. Las relaciones sociales se reparan. No se muere por esto.
Mejor solo que mal acompañado.
Yo siempre digo, hay dos cosas que envilecen al ser humano: la soledad y la pobreza, y le hacen hacer cosas que no las harían normalmente. Por eso la barrera discriminatoria social se ve debilitada y el solitario con tal de no sentir ese peso, se acompaña de otras personas que pueden influirlo al alcohol, la droga, el descuido. La noche esta llena de personas.
Conclusión.
La soledad pasa con una buena compañía, lleva tiempo encontrar un buen amigo, un compañero, ya que no todos son para todos, un buen lazo humano se construye con tolerancia, tiempo y afecto. En estas situaciones es aconsejable lo viajes o tours guiados, las salidas en grupos, nunca dejar de asistir a fiestas, realizar actividades placenteras, teatro, danzas.
La soledad puede prevenirse: “no abandonarse uno mismo nunca”. El Bomba Contreras dijo: ¿por que esperan las personas a separarse para ponerse mas lindas?
Bruno Jerez.
Psicólogo.
Licenciado en Psicología Bruno Jerez - Catamarca - Argentina - MP 74